lunes, 20 de junio de 2011

Construyendo comunidades. Pueblos indígenas de la frontera sur de México

El martes 14 de junio de 2011, en el Centro Cultural Rosario Castellanos, de la ciudad de Comitán, Chiapas, se presentó el video “Construyendo comunidades. Pueblos indígenas de la frontera sur de México”, producido por la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI).
            Como parte de esta actividad, la maestra Xilonen Luna Ruiz, directora de Acervos de la CDI, se refirió a la colección Pueblos indígenas de México, de la que forma parte el video citado líneas arriba. Con esta colección, señaló, se busca dar continuidad a la larga tradición de registro de la vida de los pueblos indígenas del país, un quehacer que se inició en el seno del Instituto Nacional Indigenista, en la década de los años cincuenta del siglo XX; estos materiales se encuentran disponibles en las oficinas centrales de la CDI. La colección Pueblos indígenas de México está integrada por diez videos, en los que han quedado registradas ceremonias y formas de organización de pueblos de Guerrero, Nayarit, Sonora y Chiapas.
La presentación del video “Construyendo comunidades. Pueblos indígenas de la frontera sur de México” estuvo a cargo de Carlos Gutiérrez Alfonzo, quien escribió el siguiente texto:
Construyendo comunidades. Pueblos indígenas de la frontera sur de Chiapas

Carlos Gutiérrez Alfonzo
Cuando Pepe Espinosa me envió un recado mediante el facebook para invitarme a presentar el video Construyendo comunidades. Pueblos indígenas de la frontera sur de Chiapas, de la serie “Pueblos Indígenas de México”, producida por la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de México, estaba por cumplirse un mes de que había estado acá, en Comitán, en una actividad que me permitió exponer, con base en Balún Canán de Rosario Castellanos, un fragmento de la investigación que realizo sobre las migraciones y las fronteras en la literatura. En esa ocasión, marqué cuatro referencias, que con el permiso de ustedes cito de nuevo: la primera tuvo que ver con “El tren de las moscas”,  película de Nieves Nieto y Fernando López Castillo, disponible en You tube, en la que se relata cómo en Guadalupe o la Patrona, comunidad situada en el municipio de Amatlán de los Reyes, Veracruz, 14 mujeres desde hace 15 años dan de comer y beber a los migrantes que intentan llegar a los Estados Unidos de Norteamérica. La segunda, con la marcha que a principios de este año hubo de Arriaga, en el estado de Chiapas, hacia Chahuites, Oaxaca, con la que se buscó llamar la atención sobre los abusos que sufren los migrantes en su paso por la república mexicana con destino hacia el Norte. La tercera referencia estuvo relacionada con la fuerte presencia de trabajadores temporales, provenientes de Guatemala y El Salvador, sobre todo,  en las plantaciones de papaya y plátano establecidas en el municipio de Mazatán, en el estado de Chiapas. Y la cuarta, con el registro de una considerable población de mujeres hondureñas en Frontera Comalapa, municipio chiapaneco que colinda con Guatemala, y que es el pueblo donde nací. Las referencias anteriores se complementan con el video que ahora nos convoca, en el que se ilustra la forma en la que un sector de población indígena refugiada adquirió la ciudadanía mexicana.
            Rostros, nombres, lugares. Marvin, Rosa, Juan, María, Simón, Pedro, Miguel, Andrés, Alonso, Teresa, Victoria. Ranchería La Unión y Santa Rosa del Oriente. Ellas y ellos exponen cómo escaparon de las masacres perpetradas por el ejército guatemalteco. La frontera política se convirtió para esta población en la puerta que habría de salvarles la vida.
            ¿Dónde están ellos, ellas, mientras cuentan lo que vivieron hace casi treinta años? En un predio, en el corredor de una casa, en un costado de la cancha de basquetbol, en una cocina. ¿En una de las rancherías, como respuesta a una convocatoria emitida por la CDI? ¿Es un día de fiesta? ¿Cuál fiesta? ¿Qué celebran ese día? ¿Cuáles son las ceremonias que aglutinan ahora a chujes y kanjobales de la Unión y Santa Rosa de Oriente? ¿La asamblea? ¿Los proyectos gubernamentales?
            La llegada a Chiapas de grandes contingentes de indígenas guatemaltecos provocó que el gobierno mexicano reconociera la existencia de la frontera sur, la que había permanecido invisible ante la atracción que ha ejercido la frontera norte. Hacia la década de los ochenta del siglo XX, el gobierno mexicano intentó delimitar la frontera sur, ha reflexionado Andrés Fábregas,[1] en virtud de por lo menos cuatro acontecimientos cruciales vividos en esa época: la combatividad de los movimientos guerrilleros en Centroamérica, el descubrimiento de yacimientos petroleros, la puesta en marcha de importantes plantas hidroeléctricas y la definición de un polo de desarrollo turístico. Además, una década antes, en algunos estados de la república, los movimientos campesinos estaban ejerciendo una enorme presión sobre la tierra, que se buscó desahogar hacia el sureste, hacia la Selva Lacandona.[2]
             Pero este reconocimiento gubernamental lejos estaba de comprender la continuidad cultural que existe en ambos lados de la frontera, la cual, como saben, fue definida a finales del siglo XIX. Una continuidad dibujada por las relaciones de los pueblos mayas, cuya movilidad no acepta límites, y por la pertenencia a la Capitanía General de Guatemala de lo que ahora se conoce como Chiapas. Podría, para ilustrar lo anterior, hablar de las peregrinaciones de los tojolabales hacia San Mateo Ixtatán, las de mexicanos hacia Santa Ana Huista y Esquipulas, en Guatemala. O las de poblaciones indígenas guatemaltecas hacia Tila, en el norte de Chiapas, sin dejar de lado los ámbitos económicos y sociales, cuya complejidad es ahora más notoria.
Los refugiados guatemaltecos llegaron a un territorio en el que se había asentado población mexicana que había sido desplazada por motivos políticos y religiosos. Pero además, debieron haberse encontrado con hablantes de su misma lengua: chujes, kanjobales, mames. ¿Esto les habrá llamado la atención? ¿Se les ha dejado hablar sobre ello? ¿Cuál ha sido la importancia de la estación de radio XEVFS “La Voz de la Frontera Sur”, en la creación de comunidades mucho más amplias, que no están restringidas a un pequeño territorio, como sería el caso de la ranchería La Unión y de Santa Rosa de Oriente, citadas en este video? ¿Sólo se construye la comunidad a partir del territorio? En la conferencia magistral que Jesús Martín Barbero dictó hace ocho días en San Cristóbal, en el marco del congreso sobre comunicación intercultural, expresó: “salgamos del folclor. Los indígenas saben que si quieren estar en el futuro deben estar en el presente”. Y en este saber, los medios de difusión han tenido o pueden tener una gran labor.
Todos ustedes fueron invitados a la presentación del video “Construyendo comunidades. Pueblos indígenas de la frontera sur de Chiapas”, producido por la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos indígenas. Pero una mi manía me hace quedar mal ahora y me obliga a decir, a decirme quizá, que habría que tener cuidado con las identidades simplificadas. ¿Frente a quién se está? ¿Qué se responde? ¿Qué se desea edificar? ¿Se ha dejado que el otro elabore por lo menos una pregunta? ¿Se le ha permitido que exprese, lo diré al modo de acá: ¿qué pensás que estoy pensando?
En el video, han hablado Marvin, Rosa, Juan, María, Simón, Pedro, Victoria, Miguel, Andrés, Alonso, Teresa. ¿Han dicho lo que dice su corazón? En otro momento del congreso al que he hecho referencia, se dijo que hay que tener cuidado al pensar al individuo en términos de los arquetipos; si se hace así, las identidades son definidas como refugio. Y las identidades como refugio son producto de imposiciones.
¿Qué estoy diciendo? De pronto, se me olvidó que había sido invitado a presentar este video. Agradezco mucho que se me haya permitido estar acá, en esta actividad organizada por una institución a la que le debo gran parte de lo que soy. Quizá lo que he querido decir ahora pueda estar dentro de las dos preguntas que ha hecho Andrés Domingo en este video: ¿Qué vamos a hacer con los hijos? ¿Cómo van a pasar la vida?
Muchas gracias
En la ronda de preguntas, después de haber visto el video, trabajadores de la CDI expusieron dos cuestiones que no habría que soslayar: ¿cómo se han ido conformando estas comunidades de acuerdo con el uso de la tierra? ¿Cuáles son las relaciones que estas comunidades mantienen con su entorno, a partir de la tierra?

Después de la proyección del video, se presentó Cicerón Aguilar con su grupo Nambué, música en la que son mezclados los ritmos de las tierras de los valles centrales de Chiapas con el jazz.


[1] Esta caracterización expresada por el doctor Fábregas en una conferencia dictada en 2008, la ha expuesto en el ensayo “Repensando la frontera sur mexicana”, Anuario 2009, Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica, Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, México.
[2] En este panorama no debe dejarse de lado el proyecto de investigación de la frontera sur, encabezado por el doctor Andrés Fábregas Puig, el cual habría de tener como referencia la “investigación regional practicada en nuestro país por científicos de la importancia de Manuel Gamio, Gonzalo Aguirre Beltrán y Ángel Palerm” (La formación histórica de la frontera sur 5). La utilidad “del análisis de la historia local –que es el problema de la región- está en que su dimensión concreta presenta la riqueza y complejidad de la práctica social que constituye la historia nacional” (La formación histórica de la frontera sur 6).


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